Macugnaga Monte Rosa
510 km.
Para escapar al bochorno de estos días decidimos visitar el valle Anzasca; partimos por lo tanto de buen mañana y para tratar de hacer más de prisa posible embocamos la Turín Milán y luego desviamos sobre el Gravellona Toce hasta su término sobre el lago Mayor.
El trayecto no es lo máximo en cuanta la Turín Milán es un único obra y el tráfico ya es notable mientras es más corrediza el Gravellona al menos hasta la casilla dónde en cambio hace falta armarse de un adulto ¡paciencia!
Salidos por la super calle por fin encontramos poco alivio en los espesos bosques del verde y tranquilo val de Ossola, el tráfico es escaso y ella calle serpea como entre pequeños maizales y pequeños y pintados países Ornavasso y Parroquia Vergonte de dónde giramos y embocamos el valle Anzasca.
La entrada en valle es bastante estrecho y tortuoso siguiendo las empinadas gargantas del homónimo arroyo, pero después de pocos kilómetros el valle se abre alternando rasgos de asfalto ancho y curas a trozos estrechos y tortuosos, en medio a característicos pueblecitos de montaña formados por bonitos refugios en piedra y madera en un perfecto estilo alpino.
Recorremos todo el valle hasta a llegarle a Macugnaga que gracias a la valorización del esquí y a de alpinismo se ha tranquilizado de una realidad de despueble y fuga de la montaña hacia el llano y ahora es uno espléndido país rico en refugios, hoteles y botaduras y pintadas tiendas.
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Desaforadamente descubrimos que el teleférico hacia el paso de Monte Moro es cerrado, nos habría permitido la vista de todo el complejo del Monte Rosa, es tan obligados a continuar hasta la fracción de Pecetto, el límite extremo del valle y de aquí tomar la telesilla qué en dos rebotes nos lleva hasta el belvedere; éste es situado justo a los pies del glaciar del grupo de la Rosa, tienes toda la corona sobre de ti y es, con alguna cautela, también practicable en su lengua final dónde la morrena está sucia de tierra, rocas y detritos.
Después de haber gozado de este incomparable panorama, algunas fotos de costumbre y luego de hilo al refugio dónde, ve la hora, no pudimos ¡evita un bonito plato de maicena! Almorzado y descansado un poco nos preparamos desaforadamente a volver a valle, retomamos la telesilla y allí ¡rechacemos en el calor!
Tomadas las motos recorremos a reacio el valle, aparece en el Ossola pero en lugar de buscar enseguida la autopista apuntamos por ¡Omegna y de aquí costeamos todo el lago de Orta, con la caliente absurdidad que hace es una tortura ver esta espléndida agua! Tenemos duro nos metemos en los arrozales en dirección Vercelli y al país de Arborio embocamos de nuevo la Turín Milán que nos reconduce velozmente ¡a casa con una caliente absurdidad