Val Pelline
430 km.
Un domingo "diferente" de lo usual: nuestro destino es el Val de Aosta, de consecuencia haremos bastantes kilómetros pero no laboriosos, en cuánto ¡sólo serán autopista y gran monotonía!
Para distraernos pero observamos los bonitos panoramas del valle con los suyos encogimientos, como a Bard y Vèrres o a sus anchas explanadas, como a Arnad o después de Chatillon, o bien sus botaduras e imponentes castillos.
Llegados a Aosta cogemos por el Great Britain a San Bernardo, pero después acerca de 4 km. desviamos a la derecha por el Valpelline, embocando la calle regional por Bionaz, el panorama es realmente notable, este valle es algo "de esquí" y pica mucho sobre el senderismo, y es comprensible viendo el imponente círculo de montañas.
Superado la capital y sus maravillosos refugios alcanzamos Place Moulin dónde encontramos un imponente dique del Enel que forma un vasto lago; aparcamos y nos encaminamos en ribera al lago hasta encontrar a uno claro dónde consumir el almuerzo.
Después de la comida la llamada es fuerte y entonces también nosotros "armados" de zapatillas embocamos la senda que nos lleva a la cumbre del lago al refugio de Prarayer, dónde tomamos un merecido café, serán dos las horas de marcha totales, y nos gozamos la imponente vista del glaciar perenne de Les Jumeaux qué otro no está sino la cuenca de Cervinia vista por una cadera.
Por la tarde regresada a las motos y quemados por el sol volvemos a casa, con lo única variante que decidimos recorrer el estatal, cosa que nos obliga a proceder lentamente a causa de la calle tortuosa por las botaduras países que atraviesa.
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Llegados a Ivrea nos tiramos en el Canavese y por lo tanto hacia Turín, satisfechos por un domingo que nos ha dado la posibilidad de un caliente contacto con la naturaleza