Tirol   Baviera


Hemos tenido que una ocasión no perder: el hermanamiento de una ciudad cerca de nosotros con el alemán Traunstein, de consecuencia no pudimos ignorar una visita de cortesía a los amigos alemanes, que nos ha permitido de visitar la baja ¡Baviera y, a lo largo de la calle, el magnífico Tirol!

     

¡Como siempre picáis sobre los rasgos pintados del mapa para tener una sintética descripción del recorrido hecho, buen viaje!

 

 

 

 

 

 

Hacia Tirol


733 km.

    Partidos de buen mañana rodeamos de alcanzar velozmente Milán recorriéndola damnificada autopista A4, de ella carretera de circunvalación la cogemos tirante por Lamo y alcanzamos la ladera oriental del lago de Cómoda.

    Aquí remontamos velozmente el lago gracias al estatal que renuncia al panorama pero, pasando prácticamente todo en galería, nos lleva velozmente primera al encrucijada por el valtellina y en fin por fin a Chiavenna, dónde allí paramos para hacer gasolina y desentumecernos un ¡poco las piernas!

    Repartimos hacia ella ¡Suiza y llegamos en el bonito valle Engandina! Notamos enseguida que el tiempo es todo otro que bonito, estamos yendo verso de los bonito ¡capotes y el Maloja pass sobre el fondo, es sumergido en la tormenta!

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    No podemos dejar y entonces nosotros también entramos en este paisaje surreal: las montañas han desaparecido, la calle y los prados ¡son limpiados pero nosotros somos circundados por el viento que lleva la nieve helada y que hace bajar el termómetro al cero! Escalados los 1815 metros del paso les bajamos en la parte más conocida del valle o bien los centros de Silvaplana y St.Moritz, dónde no hay alma viva, en cuánto el ¡feo tiempo ha hecho escapar todo!

    A la encrucijada de Pontresina miramos hacia Italia y el Bernina pero sólo vemos la tormenta, entonces calle, sigue el curso del pequeño Inn , qué nos acompañará por toda la vacación, y rodeamos de bajar más velozmente el posible verso, el ancla lejana, Tirol.

    Recorriendo esta bonita calle que se agiliza entre verdes dehesas y espesas pinedas, rigurosamente limpios y ordenados, una constante por todas las naciones visitadas, atravesamos pequeños y bonitos países como Zuoz, de cuyo se puede tomar por el Abula pass, 2312 m.) y Susch dónde ¡se emboca el Fluelapass, 2383 m.); todavía bajamos hasta Scuol donde nos tenemos que parar para descansar y retomarnos del frío!

    Repartidos alcanzamos en resumen el confín, inmersos en espesas selvas y muchas serrerías; después de pocos km notamos sobre nuestra derecha una calle que baja cortando el costone: del papel entendemos que es la calle que nos llevaría al paso Resia ya visitado en' otro ocasión. Sin demoras bajamos a valle y por fin allí llegamos, en el país de Landeck, dónde también podemos consumir un típico ¡almuerzo tirolesa!

    No queda ahora sino recorrer todo el Tirol siguiendo el estatal 171. El principio es bonito y corredizo pero, llegados a Innsbruck, allí ¡espera un tráfico vultuoso y algunas gotas de lluvia! No pudiendo pararnos, a malincuore salimos con fatiga de éste espléndida ciudad y, desaforadamente, encontramos una espesa lluvia que nos acompañará por todos los 260 km de viaje que nos faltan por Traunstein.

    Con gran fatiga avanzamos a lo largo de las 171, congestionadas de la lluvia y del tráfico debido a la extrema vecindad de los países entre ellos, y ¡dentro de nosotros nos proponemos de evitarla a la vuelta! Le llegan a St. Johann el tráfico baja y la calle deja la vaguada para atravesar ¡infinitas pinedas entre las nieblas!

    Somos ya próximos a Alemania y allí entramos sin casi enterarse, en sucederse de pinedas, arroyos y galerías hasta, a encontrar las indicaciones por Bad Reichenhall, dónde nos damos cuenta del cambio; agotados por los km de lluvia rodeamos las indicaciones por Traunstein que encontramos velozmente, nos tiramos por lo tanto hacia la vaguada y saliendo de las espesas pinedas, la verde Baviera con las suyas ¡dulces colinas, se abren delante de nosotros!

           

           

           

           

   

 

 

 

 

Baviera


90 km.

         ¡El tiempo propio no nos acompaña! Hemos pasado estupendamente el sábado acogidos del motoclub de Traunstein y del vice alcalde, después del cambio de regalos de costumbre y un óptimo desayuno alemán a base de cerveza y a wurster, se ha dedicado a la visita del centro de la ciudad; la tarde somos en fin son acompañados diligentemente en un país ¡parecido, dónde tenemos con placer participado en la local fiesta de la cerveza!

        Después de toda la noche de lluvia nos levantamos domingo por la mañana realmente de mal humor, los programas del día saltan, no podremos ver luego el lago Chiem y tampoco dar una bonita vuelta sobre las vecinas y estupendos alpi austro-alemanas.

        Dejamos por lo tanto las motos para subir sobre el pulman del ayuntamiento e ir a visitar el país nativo de papa Benedetto XVI antes, y un bonito fuerte a lo largo del confín austríaco, después.

        Llegamos en el país de Kastl después de unos unos cincuenta km de calles perfectas y ¡corredizos, no parecen las nuestras! El país es realmente pequeño y tengo que decir que todo lo que tiene, es dado por un turismo religioso que, personalmente, encuentro un poco exasperado: la pequeña y modesta casa nativa del San Padre y un centro ¡informaciones que es prácticamente grande cuanto el país!

        Algunas fotos de costumbre y luego repartimos por el confín austríaco donde podremos visitar el castillo de Burghausen; éste es el complejo de castillos más largos en Europa, formado de 6 cortes por un largo de unos 1000 metros.

        Construido en la mediana edad, fue usado como residencia de los duques de la Baja Baviera. Con Enrico XIII, 1255-1290, fue construido la parte principal del castillo por luego ser completado como ahora lo vemos en el 1387; con el duque Giorgio "el rico" el castillo se volvió la más gran fortificación del tiempo, pero después del '500, con la reunificación de Baviera bajo un único gobierno, el fuerte perdidas sentido convirtiéndose en sucesivamente una residencia veraniega y luego una prisión de estado.

    Nos detenemos a visitar el fuerte no sabiendo si hacer más atención al fuerte mismo o al de abajo variopinto país justo largo el ¡corrido del Inn que lo divide y lo fraterniza de Austria! Nos acampamos demasiado y un chubasco de todo respeto nos "toma" en un ¡restaurante promueve a una otra cerveza y wurster! Escapamos velozmente al amparo y luego al pulman para volver al hostal dónde otros ¡amigos alemanes ya están dando que hacer por la cena!

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Tirol y Alto Adigio


744 km.

        Aburridos del feo tiempo de estos días decidimos, para evitar el frío de los montañas, de cogerla veloz autopista que allí entrega primera a costear el lago Chiem, así podemos decir de tenerlo visto, y luego, atravesando la estupenda Baviera, allí le entrega a Rosenheim; desviamos luego hacia sur apuntando el confín, siguiendo la estupenda valle del río Inn que él abre delante de nosotros, haciendo entrevernos, entre las bajas nubes, de los montañas blanqueadas de ¡fresco!  

        Poco antes del confín nos paramos para tomar el sellen por las autopistas austríacas: con 4 euros y 30 somos a sitio por 10 ¡días! ¡, mientras que en cambio recuerdo que aquellas alemanas son gratuitas, como incluso la velocidad punta limitada!

    ¡Entremos a Austria en la ciudad de Kufstein y llegamos de nuevo en Tirol! Esta vez sin colas procedemos velozmente gracias al ¡poco tráfico y al tiempo que, claramente, está volviendo bonito!

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    Viajando por fin vemos un poco de montañas y los graciosos países de Tirol que a la ida allí han sido negados por las nieblas; llegamos a Innsbruck y aquí desviamos para subir hacia el Brennero, dónde la calle es realmente bonita y hace cierta impresión remontarla ¡valle a ciertas velocidades! Un último lleno para explotar el conveniente precio austríaco de los carburantes y luego, pagado los 8 euros del paso, por fin llegamos a Italia; luego calle, una larga pendiente a lo largo del valle Isarco dónde ya el sol nos acompaña y nosotros velozmente superamos espléndidos centros como Vipiteno y Bressanone con su espléndido fondo valle, hasta a llegarle a Bolzano.

    Alcanzados a los amigos franceses dejamos la autopista y para animar un poco la vuelta, remontamos los apretones y panorámicas curvas del paso del Mendola: ¡16 km de pura adrenalina con muchos smanettoni locales y alemanes en prueba especial!

    Después de una pasta "italiana" sobre el paso y una panorámica a los dolomiti justo delante de nosotros, bajamos hacia Cles y la embocamos val de Sol para alcanzar el desierto Tonal y bajar en val Camonica; ya en Lombardía rozamos el lago de Iseo y pegados en el ¡tráfico de los viajeros abonados alcanzamos Bérgamo y embocamos la autopista que, después de las usuales caravanas de Milán, nos reconduce a casa!

           

           

           

           

 

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